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Habilidad Para la Oratoria, una Aliada de Todo Líder Exitoso

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 Saber comunicar y comunicarse son dos habilidades de las que ningún líder puede prescindir. Una de las claves para hacer llegar mensajes claros y persuadir a los interlocutores se encuentra en la oratoria.
"La comunicación es una herramienta fundamental para el líder de una empresa y para todos. Es imprescindible para dirigir una compañía. Manejar una buena oratoria nos permite que la comunicación sea eficaz y a la vez, evita la generación de ‘ruidos’", explica a infobaeprofesional.com José María Rodríguez Sarachaga, director de Oratoria Consulting.
 
Además de prevenir la creación de malos entendidos, la oratoria es una herramienta clave para la negociación con los competidores, con los proveedores y hasta con los propios empleados de la empresa, así como para la persuasión de posibles clientes.
 
"Ser un buen orador hará que su comunicación sea óptima, y logrará influir de mejor manera en sus clientes", afirma Jorge Fernández, director de JF Oral Communication.
 
De esta forma, utilizar de forma exitosa esta herramienta le permitirá a todo ejecutivo lograr mayor empatía con su personal a cargo y realizar un mejor manejo de grupos.
 
Características
"Los códigos comunicacionales han cambiado mucho, y muy pocas universidades incorporaron materias relacionadas. Cuando un profesional accede a una empresa, se encuentra con que tiene que salir a negociar, a exponer ante otras empresas para vender sus productos o servicios, y se encuentra sin herramientas claves para persuadir, como es la oratoria (comunicación verbal y gestual)", dice Fernández.
 
Por eso los especialistas coinciden que para lograr ser un orador exitoso, lo primero y más importante es entrenarse y no dejar nada librado al azar.
 
Daniela de León, directora de Dale Carnegie, reconoce que existen cuatro cualidades que todo buen orador debe tener:
 
Confianza. Los buenos oradores pueden sentirse nerviosos en ocasiones, pero tratan que no se note. Lucen y suenan más confiados cuando logran el contacto visual con la audiencia, se mueven naturalmente, usan equipamiento audiovisual de modo efectivo y hablan fluidamente.
 
Credibilidad. Esta es la percepción de la audiencia sobre cuán confiable es un orador. Para ser creíble, el orador debe ser visto como alguien que está bien informado acerca del tema a tratar. Sin embargo, esto no significa alguien que es un "sabelotodo".
 
Entusiasmo. Los oradores carismáticos son entusiastas acerca de su materia, y comparten el fervor con su audiencia mediante la variedad y energía en su voz, gestos, y movimientos corporales. Otros requisitos que pueden ser aplicados a este orador son "mucha energía" y "ser apasionado".
 
Facilidad. Los oradores naturales no recitan, sino que hablan con facilidad. Incluso cuando hablan frente a una audiencia de cientos de personas, ellos hablan como si estuvieran conversando con un grupo de amigos. Otros términos que pueden aplicarse a estos oradores son "reales" o "prácticos".
En tanto, Rodríguez Sarachaga, agrega otras tres cualidades: respeto, atención y cuidado del público.
 
El especialista recomienda que lo primero que debe saber un buen orador es que el discurso nunca es para sí mismo, debe también saber escuchar al "otro" y comprender en qué momentos es necesario guardar silencio.
 
"Hablar sin parar, de más, sin escuchar y autoreferenciarce son las características que definen a un mal orador", señala.
 
Claves y recomendaciones
Uno de los problemas más recurrentes en un alto porcentaje de oradores, según Christian Andrada, director ejecutivo de Greenmin, es la ansiedad que sienten en los minutos iniciales de su exposición. Para evitar que los nervios le jueguen una mala pasada, el especialista recomienda:
Procurar tener un sueño reparador
Llegar con antelación para reconocer el lugar y sus accesos
Dedicar al menos 10 minutos a relajarse y elongar el cuerpo, especialmente en zonas proclives a acumular tensión, tales como cuello y zona lumbar
Chequear que los complementos estén en las condiciones adecuadas (audio, powerpoint)
Ejercitar la garganta y la respiración a través de un texto cualquiera
Tener un vaso de agua a mano
Para lograr captar la atención de los presentes, Andrada sugiere iniciar el discurso con alguna imagen sugerente, anécdota o refrán, ya que eso permitirá al auditorio distenderse y predisponerse de forma positiva frente a su presencia y eventualmente sentirse impactado por un comienzo inesperado.
 
Otra de las claves es desplazarse con soltura y libertad y evitar situarse detrás de escritorios, sillas o cualquier otro mueble que impida la visión total del cuerpo. Además es importante ser conciente de los gestos y tener control de los movimientos de todas y cada una de las partes del cuerpo.
 
"Lo que decimos implica, usualmente, menos del 50% del impacto de un discurso. El resto estará dado por el lenguaje gestual, el verbal, la planificación de la charla, e innumerables detalles que conforman la comunicación. Phillip Kötler decía: ‘Conocer un argumento y no saber comunicarlos es como guiñar un ojos en la oscuridad’", afirma Fernández.
 
El uso adecuado de la voz y el vocabulario son dos factores fundamentales que ningún orador puede dejar de tener en cuenta.
 
"Un volumen elevado de la voz, genera respeto por su "imposición" en el ambiente. Una buena dicción permite ser comprendido íntegramente. Una inflexión consciente y compenetrada con tu relato permite generar matices y crear imágenes en la mente de los asistentes", señala Andrada.
 
En tanto, poseer un vocabulario rico y amplio representa una gran ventaja a la hora de comunicar, ya que los matices, la sinonimia, los énfasis, sólo pueden construirse en la medida de contar con un vocabulario vasto y apropiado.
 
También es imprescindible prestar atención a la cuestión de las miradas. Una de las reglas fundamentales que todo orador debe procurar cumplir al momento de comunicar -según Andrada- es mantener un contacto visual regular y sistemático con todos y cada uno de los miembros del auditorio. Esto permite que cada asistente no pierda foco en el orador y en lo que éste comunica.
 
La audiencia
Un punto fundamental que debe tener en cuenta todo orador para que su presentación sea exitosa es estudiar previamente la audiencia. ¿Cuál es la edad de los asistentes?, ¿son mayoría hombres o mujeres?, ¿cuál es su nivel socio cultural?, son todas preguntas que el orador deberá responder antes de preparar su discurso.
 
"Sólo cuando sepamos efectivamente cómo es nuestro público sabremos comunicarnos bien", señala Sarachaga.
En base a la información obtenida a partir del estudio de los interlocutores se podrá determinar qué tipo de lenguaje verbal y gestual será el más apropiado y qué experiencias o anécdotas permitirán una mejor conexión con ese público.
 
Además se podrán establecer entonces cuáles serán las posibles objeciones o las preguntas más comunes que surgirán de parte de la audiencia, y prepararse para hacer frente a ellas.
 
"La comunicación es como una partida de ajedrez: si uno espera al movimiento del otro, está cediendo un tiempo que es vital para la partida", grafica Sarachaga.
 
 
 

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